El tema central de este Blog es LA FILOSOFÍA DE LA CABAÑA y/o EL REGRESO A LA NATURALEZA o sobre la construcción de un "paradiso perduto" y encontrar un lugar en él. La experiencia de la quietud silenciosa en la contemplación y la conexión entre el corazón y la tierra. La cabaña como objeto y método de pensamiento. Una cabaña para aprender a vivir de nuevo, y como ejemplo de que otras maneras de vivir son posibles sobre la tierra.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Entre nubes blancas



Entre nubes blancas



Junto con la avalancha de libros publicados sobre el budismo zen en los últimos años, varios documentales se han encargado de alimentar la voracidad que siente occidente por esta milenaria tradición. Entre nubes blancas, una visita de 86 minutos a los ermitaños budistas chinos en las montañas de Zhongnan, es fascinante por la singularidad del tema y lo modesto de su factura. Aunque los budistas y taoistas chinos se han refugiado en las montañas durante siglos, hasta esta película no hemos sido capaces de ver sus vidas y sus prácticas directamente.
Edward A. Burger ha estado viviendo en la República Popular China durante más de ocho años, trabajando como traductor, director, coordinador de un proyecto cultural de intercambio y músico. Originalmente viajó a China como un estudiante de budismo y se encontró con su maestro, Guang Kuan, en las montañas Zhongnan en el invierno de 1999. Completó su primer documental, Entre nubes blancas en 2005.
El cineasta explica que la lectura de “Camino al Cielo” de Bill Porter, un cuaderno de viaje acerca de los ermitaños de China, despertó en él el deseo de conocer a algunos de estos maestros. Guang Kuan se convirtió en su maestro durante varios años, y el tiempo que pasó en las montañas le permitió conocer a otros, todos los cuales le han ayudado en su propio camino budista. Por lo tanto, una de las razones por las esta película destaca es que el director no sólo quiere documentar la vida de los ermitaños, sino que quiere aprender de ellos también, y la mayor parte de la película se dedica simplemente a escuchar respuestas concisas de los ermitaños a sus preguntas. A partir de estos practicantes oímos las ideas budistas comunes, pero la sabiduría adquirida en años de meditación solitaria aparece más fuerte y más verdadera que en innumerables páginas de sutras filosóficos (una actitud típica Zen expresada por varios de los ermitaños).


"¿Por qué la gente en este mundo está tan ocupada?
Ocupado, ocupado...mío, mío, una vida entera para "Mí”...cuando dejen de respirar deberán dejar ir todo el universo,
¿por qué no dejarlo ir desde el principio, por qué no poner toda esa energía en la liberación?"

La película va de las conversaciones con los ermitaños y sus puntos de vista a las escenas de la vida cotidiana en las montañas. Pronto nos enteramos de que "ermitaño" puede significar muchas cosas diferentes: algunos viven solos – a kilometros de todo- , pero otros viven en parejas o en pequeñas comunidades. En consonancia con la tradición china de percibir las cosas como un todo, algunos parecen ser estrictamente Ch’an (Zen), pero muchos son eclécticos, prácticando la Tierra Pura también. Más de uno tiene un perro, uno tiene dos gatos, un maestro lee periódicos, y otro tiene un reloj que no va adelantado sino que es “20 minutos más rápido que los otros”. En el camino el cineasta también pasa tiempo con dos monjas y, finalmente, con un ermitaño Ch’an que dice estar "en el tramo final, caminar la última milla a la iluminación", y a juzgar por su mirada y sus respuestas, no seré yo quien lo ponga en duda.

En la manera en que esta filmado el documental de Burger se intenta expresar algunas cualidades esenciales de la vida de los ermitaños. El ritmo es lento, hipnótico, lo que nos permite experimentar las conversaciones de los ermitaños de una manera directa y reflexiva. Se notan los años pasados por el director en las montañas: los cortes son largos y se crea un ritmo de meditación que evoca la práctica esencial de los ermitaños. Intercalados, los cortes que de vez en cuando aparecen con escenas de la naturaleza, una hoja, un pájaro, unas hormigas devorando un gusano, una montaña brumosa, nos recuerdan a los poemas clásicos chinos, que utilizan imágenes similares a transmitir el concepto Ch’an de "verdadera esencia". Otra técnica evocadora de la tradición son las escenas de muchas de las tareas diarias: una larga secuencia muestra a una monja ermitaña y su esfuerzo para sacar agua de un pozo, llevándola ladera abajo con una fina manguera, y verterla cuchara por cuchara en una olla grande, una manera de señalar la "actitud cotidiana Zen" de muchos textos chinos. "Cuando trabajo, sólo trabajo (…) Todo se hace con la misma mente. Todo es práctica…no sólo es sentarse por ahí a meditar. Todo está equilibrado y en calma, incluso el trabajo", nos recuerda un ermitaño.

En una reciente entrevista Edward A. Burger explicaba de esta manera su estancia en la montaña Zhonghan: “La vida en una ermita es diferente de la vida en un monasterio. En las montañas vas a tu aire. Eso es más difícil de lo que parece, mantener tu práctica sin las campanas y toques de madera que se utilizan para llamar a las actividades en las comunidades organizadas. En un lugar algo más grande como en la comunidad de mi maestro Guang Kuan, las actividades de grupo no están organizadas, pero sucederán cuando sea necesario. Comemos juntos y, a veces trabajamos juntos. Por lo general las tareas son una distracción, una ruptura con el cojín de meditación o para descansar los ojos de la lectura. Aparte de la meditación, la lectura y el trabajo, me siento en la habitación de mi Maestro y comemos naranjas y bebemos té. Puedo hablar con él acerca de cosas que pasan en mi vida y me ayuda a aplicar las enseñanzas de Buda a la vida cotidiana. A veces hablamos de lo que está pasando en el mundo. Escribimos poemas juntos, malos, en su mayoría. Y paseamos por las colinas observando los pájaros y recolectando vegetales silvestres para la cena. Hay muchas cosas que hacer.

Aunque las historias que a veces escuchamos de los monjes y monjas sobre sus razones para vivir así son fascinantes y variadas, la mayoría de los ermitaños tienen las mismas motivaciones para elegir la soledad: "En el monasterio no se está suficientemente tranquilo, hay demasiadas distracciones, con otros practicantes alrededor, incluso un poco de charla es demasiado para alguien que profundiza en los niveles más sutiles de la práctica. Estás sentado en Samadhi profundo y "Bing" suena la campana y hay que levantarse con todos los demás. Eso no es bueno. Por lo que necesitan la tranquilidad y el enfoque de la soledad. Y no hay nada que te lleve tan lejos en la práctica como cuando se está solo, cara a cara con uno mismo. Completamente solo con uno mismo. Lo único que te rodea es la naturaleza, que es como un sutra en sí, recordándote el nacimiento, la muerte y la interdependencia. Todas las enseñanzas actuando como un juego a tu alrededor.“, explica Burger.


VER PELÍCULA: 


http://comandodharma.blogspot.com.es/2010/04/entre-nubes-blancas.html



Nuevos ermitaños



El tiempo de los ermitaños regresa a una China de bulliciosas ciudades


image
El maestro Hou ha encontrado la alegría de vivir. En una bulliciosa China, este ermitaño vive feliz en su cabaña en la ladera de un monte sin calefacción ni electricidad y comiendo principalmente col.
"No hay un camino más feliz en esta tierra", asegura en equilibrio sobre su taburete de madera colocado fuera de su espartano refugio de muros de adobe.
Cuando cientos de millones de chinos se han marchado a vivir a hacinadas ciudades para participar del 'boom' económico de las últimas décadas, otros le dieron la espalda y optaron por la soledad de los anacoretas.
Esta elección hunde sus raíces en una tradición ancestral, que curiosamente regresa ahora cuando China lleva a cabo un gran avance en la modernidad.
Cientos de pequeñas cabañas salpican las laderas de las montañas Zhongnan en la China central, donde los adeptos a las tradiciones budistas y taoístas locales tenían la costumbre de aislarse del mundo. "Las montañas Zhongnan tienen una atracción especial", explica un sonriente Hou vestido con una larga túnica negra.
Tras crecer en Zhuhai, una de estas bulliciosas ciudades de la costa meridional, se instaló hace casi 10 años en estos montes, donde sus jornadas están consagradas completamente a la meditación, con pausas para cortar madera y recolectar verduras.
"Las ciudades son lugares agitados para vivir. Aquí, podemos encontrar la felicidad interior", asegura Hou. "Ahora, estoy feliz de estar solo", agrega.
- "Como el opio" -
La temperatura en invierno cae hasta menos 20 grados y, en verano, las serpientes venenosas se esconden entre las rocas. Pero este lugar atrae a cada vez más chinos desencantados con el materialismo.
Hou, quien aparenta unos 40 años -los taoístas no revelan su edad, según él-, cuenta desde hace poco con dos novicios.
Wang Gaofeng, de 26 años y con la barba menos frondosa que su maestro, asegura que abandonó su trabajo de director en los ferrocarriles. "Ver la televisión y jugar a videojuegos es estimulante durante un momento, como el opio. Pero este tipo de placer es pasajero", dice mientras come su col hervida.
Imposible encontrar una conducta individual más alejada del colectivismo absoluto impuesto a los chinos no hace mucho tiempo, durante la época maoísta.
Pero los actuales ascetas recorren el mismo camino que sus ancestros. El taoísmo -corriente filosófico-religiosa de unos 2.500 años de antigüedad- pregona el seguimiento del "Camino" (Tao), considerado durante mucho tiempo como un regreso a la naturaleza.
Más sobre
Los gobernantes han recurrido a menudo, en algunos períodos de la Historia, a los eremitas chinos, a diferencia de sus homólogos occidentales. "Los anacoretas han jugado un papel político, han ayudado a la sociedad a avanzar manteniendo a su vez las ideas de antaño", asegura Zhang Jianfeng, fundador de una revista taoísta y ermitaño "de temporada" en la montaña.
La llegada al poder del Partido Comunista en 1949 y las recurrentes campañas de persecución religiosa pusieron fin a esta tradición.
- Setas venenosas -
No obstante, los expertos calculan en varios cientos los anacoretas que consiguieron sobrevivir en las montañas. Algunos de ellos incluso ignoraban que los comunistas dirigían el país.
Desde la flexibilización de las políticas antirreligiosas en los años 1980, su número aumentó y "muy rápidamente" estos últimos años, según Zhang Jianfeng, para quien muchas personas se van a vivir "a ciegas a las montañas". "Hay incidentes cada año, algunos comen setas venenosas, otros mueren de frío (...) Algunas personas carecen de sentido común", explica.
El regreso de los eremitas se atribuye a menudo a la influencia del escritor estadounidense Bill Porter. Su primer libro basado en su propia experiencia fue un fracaso comercial en Estados Unidos, pero su traducción fue un éxito en China. "En los años 1980, nadie prestaba atención a los ermitaños, porque todo el mundo podía ganar dinero y mejorar su nivel de vida", explica por teléfono el escritor.
Pero más de dos décadas de crecimiento desenfrenado han creado una clase media que, en parte, cuestiona actualmente los valores materialistas.
- Anorak rosa -
En las montañas Zhongnan, una decena de jóvenes experimentan la vida en un campamento improvisado para probar sus aspiraciones al ascetismo, aunque con electricidad y DVD para empezar.
A sus 38 años, Liu Jingchong abandonó Cantón, la gran metrópolis del sur, y un empleo lucrativo para prepararse para una vida solitaria. "Tenía la sensación de que mi vida daba vueltas en círculo: encontrar un mejor coche, un mejor trabajo, una mejor novia, pero sin nunca conducir a nada", dice sentado con las piernas cruzadas sobre un cojín.
Más de la mitad de los ermitaños a su alrededor son mujeres, como Li Yunqi, de 26 años, quien acaba de pasar varias semanas de retiro. "Vengo aquí por la paz interior y para escapar del ruido de la ciudad", dice arropada por su anorak rosa y jugando con su 'smartphone' en un vehículo todoterreno, que la lleva de vuelta dando tumbos hacia la civilización.

http://es.globedia.com/tiempo-ermitanos-regresa-china-bulliciosas-ciudades


viernes, 9 de diciembre de 2016

Cabañas sostenibles


Arquitectura sostenible: cómo vivir en pequeño

Cabañas o casas pequeñas, alejadas de la civilización, se han convertido en un atractivo arquitectónico.

Por Florencia Oña, arquitecta


Las cabañas o viviendas pequeñas en ambientes naturales se han convertido en un atractivo arquitectónico, resonando tanto por el interés filosófico que las mismas representan, como la experiencia de una vida simplificada, liviana y contemplativa.

La película Into the Wild (Hacia Rutas Salvajes) narra la historia de un joven que invierte tiem­po explorando la vida salvaje en la naturaleza durante dos años en Alaska. El personaje ori­ginalmente se gratifica con la vida en soledad, la belleza de la naturaleza a su alrededor y el entusiasmo de vivir alejado de la civilización.


Con cierta similitud el filosofo Henry D. Tho­reau, conocido por su libro Walden- Vida en el Bosque; expone una reflexión en torno a la forma de vida austera rodeado por ambientes naturales. Afrontando lo esencial: entre uno mismo y lo que le rodea. Tanto la película como el libro, representan lo seductor de experimen­tar una vida alejada de la civilización, de forma sencilla y en contacto con la naturaleza.

Para Rosseau la cabaña primitiva era un para­digma de la expresión arquitectónica, por su simple, funcional y hermosa desnudez. Con­virtiéndose en la mejor fuente de inspiración para todos, al tratarse de la representación de la búsqueda de lo que es esencial en la con­dición humana. Vitruvio consideraba la nece­sidad de contar con una techumbre desnuda y primigenia sobre sí, para alcanzar la excelencia personal. La relación entre los primeros natu­ralistas y las cabañas en las que desarrollaron sus obras es estrecha. Relacionando sus disci plinas con la propia arquitectura.

La palabra ecología desde su etimología, pro­viene del griego oikos = casa y logos = ciencia. Es la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre si y su hábitat. La cabaña en la naturaleza, como refugio, contribuye a crear un pensamiento en torno a la ecología. Convirtién­dose en un objeto personal, antropocéntrico. El cual influye y construye nuestro pensamiento y respeto por nuestro entorno.

Históricamente la denominación de la cabaña primitiva es tan diversa como su adaptación a los distintos sitios de su emplazamiento.

El cobijo sencillo, la existencia consciente y vida simplificada confluyen en el ideal de la vivienda esencial. Como lo definía Thoreau “El hombre es el artífice de su propia felicidad”. Delinean­do una existencia diferenciada, relacionando el interior de uno mismo, con la inmensidad que nos rodea.


La cabaña en la naturaleza, como refugio, contribuye a crear un pensamiento en torno a la ecología. Convirtiéndose en un objeto personal, antropocéntrico. El cual influye y construye nuestro pensamiento y respeto por nuestro entorno.

Actualmente las cabañas insertas en la natu­raleza exceden la idea cautivadora del aspecto simbólico recreativo para convertirse en arqui­tectura a la cual aspirar. La vida acelerada, sin espacios vacíos, con carencia de tiempo intros­pectivo; conducen a la necesidad de cultivo de uno mismo a través de experiencias extraordi­narias. Condiciones que evidencian el creciente interés por una vida sencilla, autosuficiente, la búsqueda de paz en un mundo interconectado y saturado de información, la reconquista del espacio personal y/o la búsqueda del equilibrio ambiental son aspiraciones crecientes; aptas para una mente preparada y corazón dispuesto.


Esta realidad se ve reflejada en el popularmen­te conocido movimiento “Cabin Porn”, creado por un grupo de amigos en Estados Unidos, es un compilado de imágenes de cabañas inspira­doras. Cuya audiencia es obsesiva y creciente, el sitio muestra fotos de sugestivas cabañas en entornos naturales, de arquitectura única e in­teriores cálidos.

El configurar un espacio, de protección en am­bientes naturales, el cual sea capaz de acoger­nos resolviendo las necesidades primordiales de modo especifico. Que logre dialogar de modo acorde en la dicotomía entre el adentro y el afuera; entre lo cerrado y lo abierto; entre lo vasto y lo minúsculo. Delineando un espacio interior diferenciado, capaz de absorber una vida interna única. Constituyen una invitación a detenerse, respirar, sentir la belleza y la se­renidad.


http://www.losandes.com.ar/article/arquitectura-sustentable-como-vivir-en-pequeno


jueves, 8 de diciembre de 2016

Te erijo una cabaña

Te erijo una cabaña

  

 (Versión de Riggas Kapato y Carlos Montemayor)





Te erijo una cabaña, por los siglos de los siglos.
Un jardín para pasear, un arroyo para contemplarte,
un cercado verde para que te refugies del viento
que atormenta a los desnudos, por los siglos de los siglos.
Erijo tu imagen sobre los cerros
para que ondee el atardecer tu falta con dos rosas, 
para que se incline el sol frente a ti sin que se oculte,
para que bajen los pájaros a beber en tus palmas
el agua de mis ojos de infancia, por los siglos de los siglos.




jueves, 17 de noviembre de 2016

El Libro tibetano de los muertos







LEONARD COHEN NARRA LA HISTORIA DE “EL LIBRO TIBETANO DE LOS MUERTOS” 

ABRIL 08, 2014 POR FAENA ALEPH PUBLICADO EN: INSPIRACIÓN METAFÍSICA Y MISTICISMO 

En un documental realizado por el National Film Board de Canadá, Cohen, junto con practicantes del budismo tibetano, elucidan lo que este antiguo texto hace por las personas que mueren. 


El Libro tibetano de los muertos es una de las más grandes obras creadas por cualquier cultura y el texto más significativo de la tradición budista en Occidente. Se dice que el libro fue compuesto por el gurú indio Padmasambhava, quien introdujo el budismo al Tíbet en el siglo VIII. Como cientos de sus enseñanzas, el texto fue supuestamente transcrito en un lenguaje críptico y escondido como un “texto tesoro”, para ser descubierto en un momento propicio para su transmisión. Karma Lingpa, un terton “buscador de enseñanzas ocultas”, lo encontró oculto en una montaña en el Tíbet y se dice que lo descifró para transmitírselo oralmente a su hijo. Pasaron varias generaciones antes de que finalmente fuera pasado al papel, y se convirtió en una de las enseñanzas centrales del canon del budismo tibetano. 
La primera traducción al inglés apareció en 1927, editada por un teósofo norteamericano llamado Walter Evans-Wents, que se encontró con el texto en un viaje la India. Fue él quien, no con poca percepción, decidió llamarlo The Tibetan Book of the Dead. A muy grandes rasgos, el Bardo Thodol, como se le llama en el Tíbet, es una guía para aquellos que acaban de morir, y está hecha para ser leída mientras los muertos transitan por los intervalos de una vida a la siguiente. 
Como bien lo ilustra la serie, narrada nada menos que por Leonard Cohen, en la tradición tibetana el tiempo que pasa durante el “intervalo” o “bardo” es de 49 días después de la muerte de una persona. Durante ese tiempo, un practicante budista -normalmente conocido del muerto- lee una sección del texto cada día (con repeticiones de 3 a 7 veces) en el lugar más personal del recién fallecido, que normalmente es su recámara. No es necesario que el cuerpo del difunto esté presente, ya que, según la filosofía, su mente estará constantemente visitando su casa, sobre todo durante los primeros días. 
Todo esto está detalladamente explicado en esta serie de documentales en dos partes, realizada en 1994, que a su vez nos da una mirada íntima a la ceremonia de la muerte en la tradición. El National Film Board de Canadá, que produjo la serie, hizo bien al escoger a Cohen como narrador. No sólo su voz profunda se antoja como la voz que quieres que te lea los textos cuando mueras, sino que a partir de narrar este documental, el músico comenzó un viaje espiritual que lo llevaría a convertirse en monje de la tradición budista zen dos años después. 
El libro tibetano de los muertos siempre ha presentado un problema fundamental, que se disuelve muy bien en esta serie. El afán de compararlo con el Libro egipcio de los muertos, por ejemplo, o con otros libros sobre mitología y folclor oriental, evaden el punto. El libro tibetano de los muertos, en palabras del lama Chögyam Trungpa, “no está basado en la muerte como tal, sino en un concepto completamente diferente de la muerte”. Es un “Libro de espacio”, apunta Trungpa, “que contiene el nacimiento y la muerte”. Es por ello que es un texto tan enorme y tan trascendente. 
Vale la pena ver y escuchar este documental para saber más al respecto del Bardo Thodol, pero sobre todo para retomar la actividad de pensar en la muerte. 


.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

THE LAKE ISLE OF INNISFREE




El poeta irlandés William Butler Yeats describía esta necesidad en La Isla del Lago: Innisfree (leer la versión original en inglés, The Lake Isle of Innisfree). La búsqueda del sonido interior primigenio, reflejado en la naturaleza (exterior universal, conexión con el panteísmo y estoicismo):



"ME LEVANTARÉ y partiré ahora, partiré hacia Innisfree,
Y construiré allí una pequeña cabaña, hecha de arcilla y zarzas:
Nueve surcos de judías tendré allí, y una colmena,
Y viviré solitario, entre el zumbar de las abejas.

Y encontraré allí paz, paz que gotea lentamente,
Desde los velos de la aurora hacia donde el grillo canta; 
Allí la medianoche es toda un tenue brillo, y el mediodía es de un fulgor púrpura,
Y el atardecer se llena de las alas del tordo.

Me levantaré y partiré ahora; pues siempre, de noche y de día, 
Escucho el apagado rumor del agua en la ribera,
Y mientras permanezco sobre la vereda, o sobre la gris acera,
Lo escucho en lo mas hondo de mi corazón."




THE LAKE ISLE OF INNISFREE
By William Butler Yeats

I will arise and go now, and go to Innisfree, 
And a small cabin build there, of clay and wattles made; 
Nine bean rows will I have there, a hive for the honeybee, 
And live alone in the bee-loud glade. 

And I shall have some peace there, for peace comes dropping slow, 
Dropping from the veils of the morning to where the cricket sings; 
There midnight's all a-glimmer, and noon a purple glow, 
And evening full of the linnet's wings. 

I will arise and go now, for always night and day 
I hear lake water lapping with low sounds by the shore; 
While I stand on the roadway, or on the pavements gray, 
I hear it in the deep heart's core. 

1892




domingo, 7 de agosto de 2016



El atardecer anuncia la noche




... y la noche se funde con el molino,



en un fundido encadenado




sábado, 30 de julio de 2016



“La Tierra no es meramente un fragmento de historia muerta, colocada estrato sobre estrato como las hojas de un libro, para que la estudien sobre todo geólogos y anticuarios, sino que es poesía viviente al igual que las hojas de un árbol”

("Walden" de Thoreau)





domingo, 24 de julio de 2016




"Odiaba el lugar y el habla ordinaria de su gente. (…) Pero al día siguiente se despertaba y el aroma de la tierra en su rostro casi la hacía llorar de tanta belleza...".
('Sunset Song', de Terrence Davies)





jueves, 23 de junio de 2016

El conjunto



(...) Lo esencial es el conjunto. Una mirada enamorada es panorámica."
(-El placer de contemplar. Joaquín Araújo)








miércoles, 22 de junio de 2016

Un año en los bosques


"El sol ya está alto, es tarde para los cárabos. Conozco al hombre al otro lado del río, y sé que tiene que estar cabreándose. Probablemente esté sentado en un tronco húmedo, con los pies y las piernas ateridos y con calambres provocados por la inmovilidad. También conozco al otro cazador, al del reclamo para pavos. Esta semana, lo que esos dos hombres quieren es un pavo muerto.

Yo también quiero un pavo, pero el mío lo quiero vivo y en una semana veré cumplido mi deseo y los oiré graznar al amanecer. Pero quiero más. Quiero azulillos índigo cantando sus pareados a primera hora de la mañana. Quiero leer José y sus hermanos de Thomas Mann otra vez. Quiero hojas de roble y flores de cornejo y luciérnagas. Quiero saber cómo está la tierra en Coon Holllow, al norte. Quiero que Asher se entere de lo que les pasa a los ácaros del oído de las polillas en invierno. Quiero enseñarles a Liddy y a Brian las enormes rocas que hay al fondo de la hondonada del arroyo. Quiero saber mucho más sobre las arañas morgaño. Quiero escribir una novela. Quiero bañarme desnuda en el río al calor del sol.
Por eso he dejado de dormir en la cabaña; una casa es demasiado pequeña, demasiado restrictiva. Quiero el mundo entero, y también las estrellas".




domingo, 12 de junio de 2016


Detalle del Molino de Damaniu



DONDE HABITE EL OLVIDO 

Donde habite el olvido, 
En los vastos jardines sin aurora; 
Donde yo sólo sea 
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. 

Donde mi nombre deje 
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 
Donde el deseo no exista. 

En esa gran región donde el amor, ángel terrible, 
No esconda como acero 
En mi pecho su ala, 
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. 

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, 
Sometiendo a otra vida su vida, 
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente. 

Donde penas y dichas no sean más que nombres, 
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; 
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, 
Disuelto en niebla, ausencia, 
Ausencia leve como carne de niño. 

Allá, allá lejos; 
Donde habite el olvido.

(Luis Cernuda)






martes, 26 de abril de 2016

La cabaña de Wittgenstein en el fiordo






Over 100 years ago, philosopher Ludwig Wittgenstein went to the fjords of Norway to escape the scholarly world of Cambridge. His former teacher Bertrand Russell wrote, “I said it would be lonely, and he said he prostituted his mind talking to intelligent people.”

Not content with simply moving to the isolation of rural Norway- at the end of the Sognefjord (the deepest and second longest fjord)- Wittgenstein built his hut across the lake and halfway up a mountain from the nearest town (Skjolden). Measuring just 7 by 8 meters, the small cabin dubbed “Little Austria” (his native country) became his home on and off throughout his life (his longest stay here was 13 months).

Wittgenstein was fleeing the distractions and interruptions of a more social lifestyle and hoping to confront only his own thoughts. “Whoever is unwilling to descend into himself,” he wrote, “because it is too painful, will of course remain superficial in his writing.’” He wrote some of his most important work here (a precursor to his “Tractatus Logico-Philosophicus” and some of his “Philosophical Investigations”).

Today all that remains of his hut are its stone foundation and a very faint hikers trail up the mountain, though some Norwegians are trying to change this. Artists Marianne Bredesen, Sebastian Makonnen Kjølaas and Siri Hjorth (in collaborations with the Wittgenstein Society in Skjolden and funded by Public Art Norway) threw an all-expenses-paid vacation to bring fellow Oslo residents to the ruin. Inspired by Wittgenstein’s argument that “philosophical problems arise when language goes on holiday”, they are calling their art holiday “Wittgenstein on Vacation”. For part one, they entertained their guests with a weekend of lectures, meals and a Wittgenstein interpretation at the site of his cabin. We captured some of the show on our own journey to this disappearing piece of history.


  1. https://www.youtube.com/watch?v=olLIUUL3Bek&feature=youtu.be



martes, 15 de marzo de 2016

Paisajes de escritura


PAISAJES Y HORIZONTES DE ESCRITURA
(molino de damaniu)


















































 



Paisajes de primavera envolviendo el Molino de Damaniu