El tema central de este Blog es LA FILOSOFÍA DE LA CABAÑA y/o EL REGRESO A LA NATURALEZA o sobre la construcción de un "paradiso perduto" y encontrar un lugar en él. La experiencia de la quietud silenciosa en la contemplación y la conexión entre el corazón y la tierra. La cabaña como objeto y método de pensamiento. Una cabaña para aprender a vivir de nuevo, y como ejemplo de que otras maneras de vivir son posibles sobre la tierra.

jueves, 31 de marzo de 2011

Una cabaña a 3.200 metros de altura


Prof. Claudio Sillero


Founder and Director of the Ethiopian Wolf Conservation Programme & Head of Conservation at the Born Free Foundation. Claudio holds the post of Bill Travers Fellow for Wildlife Conservation at Oxford University, and is the Chair of the IUCN Canid Specialist Group. Claudio supervises several conservation projects worldwide, including running the Satpuda Landscape Tiger Programme in central India and the Andean Cat and Transfrontier Conservation Project in South America. Claudio is a passionate conservation biologist actively committed to mitigating wildlife-human conflict through hands-on initiatives.


La lucha del zoólogo argentino que salvó a los lobos de Etiopía


Vive en una cabaña a 3.200 metros de altura
  • Lo becaron en Nueva York y trabaja para la Universidad de Oxford
  • Por su programa para salvar a los lobos, acaba de ganar un importante premio internacional

GABRIELA VIG
Desde hace trece años, Claudio Sillero vive en una cabaña a 3.200 metros de altura, en el Parque Nacional de las Montañas de Bale, en Etiopía. Allí convive con su mujer, Jorgelina, y con unos 200 lobos etíopes. Exactamente la mitad de los que quedan en ese país africano y a los que este argentino aventurero salvó de la extinción.Por su trabajo, la prestigiosa Royal Geographical Society inglesa le acaba de otorgar el Premio Withley, por el nombre de la fundación que dona 25.000 pesos cada año. Con ese dinero, Sillero, de 37 años, quiere financiar su Programa de Conservación y Protección del Lobo Etíope durante un año más.Ayer Sillero llegó a la Argentina. Para el zoólogo argentino, todo comenzó a fines de 1997, cuando la Sociedad Zoológica de Nueva York lo becó para estudiar los lobos etíopes y sus problemáticas durante cinco años en Oxford, bajo la dirección de otro especialista en el tema, el doctor David MacDonald. Después, Sillero creó su propio programa para salvar a esos animales.Lucha por la vidaSillero explicó que los lobos, por su pelaje colorado y blanco parecen zorros. Por esto se los conoce como los zorros africanos.Por el recalentamiento globa, comenzaron a desaparecer las estepas duras y frías que habitaban, en las altas montañas etíopes. Cuando empezaron a modificarse las condiciones de su hábitat, los lobos quedaron apretados en seis o siete pequeños sectores, que prácticamente podríamos definir como islas en lo que concierne a la fauna y la flora, en lo más alto de las montañas, explicó Sillero.Todavía tenían roedores y topos para alimentarse, pero empezaron a moverse y se encontraron con el hombre. Y lo que resultó más grave fue el choque con sus perros domésticos, que les transmitieron rabia y moquillo, dos enfermedades que empezaron a matarlos.Así se convirtieron en una de las especies más amenazadas de todo el mundo, se lamentó Sillero. En el mundo se los considera en la categoría En peligro crítico .Programa salvadorEntonces, el zoólogo argentino creó su programa, con tres objetivos considerados fundamentales:Vacunar a perros domésticos, para que no trasmitan enfermedades a los lobos.Educar a los habitantes de las zonas compartidas con los lobos, fundamentalmente a los chicos de las escuelas.Instalar una estación de cría en cautiverio en un área similar a la que ellos habitan. De ese modo, los investigadores podrán aumentar el número de los lobos y, luego, reintroducirlos en los lugares donde se extinguieron.Los dos primeros aspectos están muy avanzados, pero todavía falta un poco de apoyo para poder instalar la estación. Esto sería fundamental, ya que no existen lobos etíopes en cautiverio en ningún zoológico del mundo, comentó Sillero.Sillero vivió toda su vida lejos de las grandes ciudades, rodeado por la naturaleza. Se crió en Coronel Dorrego, al sur de la provincia de Buenos Aires y alternó el campo de su abuelo con las playas de Monte Hermoso.Cuando tuvo que decidir su futuro, no dudó: eligió la Licenciatura en Zoología de la Universidad de La Plata, y recorrió infinidad de veces el prestigioso Museo de Ciencias Naturales de esa ciudad. En 1984, después de varias investigaciones en la Patagonia y en Jujuy, se fue a Kenia para estudiar a las hienas.Allí terminó su master en la Universidad de Nairobi, y se especializó en biología para la conservación de los animales en peligro de extinción. Y luego viajó a Etiopía.Llegué a Etiopía en plena guerra civil, con un gobierno autoritario y marxista que estaba en plena lucha contra un movimiento de liberación. El trabajo era muy difícil e inseguro, porque el control gubernamental era exagerado y los asistentes muchas veces debían esconderse. Uno de ellos fue detenido dos veces y, poco después, lo mataron, recordó Sillero.Temperatura bajo ceroPara realizar su trabajo de campo y observar durante las 24 horas del día a los lobos, el zoólogo deja su cabaña protectora en el bosque y sube casi mil metros más. Entonces acampa en el páramo, a 4.000 metros de altura, donde por las noches la temperatura baja a 15 bajo cero.Pero Sillero no está solo en su aventura ecológica. Una bióloga argentina de 27 años, Jorgelina Marino, lo acompaña desde hace tres años. Y en Oxford, donde está el domicilio académico de la pareja, los espera Max, su hijo adoptivo, de 17 años, que se escapó de la guerra civil en las montañas de Bale para estudiar ingeniería electrónica en Inglaterra.Claro que no es el único familiar que lo espera: en Etiopía hay también una familia mucho más numerosa, agradecida porque él la salvó de la muerte.

1 comentario:

Rocio dijo...

Me encanta conocer distintas historias a nivel mundial y por eso también disfruto mucho de viajar a distintos países. En este momento me fui unos días a la playa y estoy descansando en un alojamiento mar de las pampas, antes de regresar a la rutina